COMPAÑIAS DE TABACO: EL NEGOCIO DE LA MUERTE

Línea Directa Lanza Campaña Anti-Tabaco
Por Arturo Salcedo
Martínez
23 de Enero del 2003

El día que murió mi amigo Naúl Ojeda debido a una afección al pulmón ocasionada por las muchas complicaciones que le dejaron el hábito de fumar, se convirtió en otra víctima más de la industria del tabaco.  Y es que de acuerdo a las estadísticas del gobierno federal, cada año sólo en Estados Unidos mueren un promedio de 440.000 personas, eso sin contar los demás adultos y niños que están expuestos al humo del cigarrillo de los fumadores.

¿Pero por qué muere tanta gente como consecuencia de fumar? ¿Y por qué a los productores de cigarrillos no se les juzga como a cualquier criminal?  Simple.  Las compañías tabacaleras han desarrollado un gran imperio económico y político, influyen dentro y fuera de las instituciones del gobierno, son activos en las decisiones que se toman a nivel de salud en lugares públicos como hoteles, restaurantes, bares; colaboran directa o indirectamente en las campañas para poner o quitar legisladores, y al igual que las corporaciones dueñas de la industria de armas tienen tanto poder económico y tanta influencia política que corrompen todo lo que tocan.

No de otra forma se explica que organizaciones nacionales como El Consejo Nacional de La Raza, NCLR o el Congressional  Hispanic Caucus Institute –sólo para dar un par de ejemplos-, que dicen trabajar por la salud y el bien de nuestra comunidad han caido en la trampa; mientras con una mano acusadora critican el sistema, con la otra mano servil están recibiendo el dinero fácil que les ofrece la Philip Morris o demás tabacaleras para pagar sus viáticos, promociones, o salarios de sus empleados.

En esta danza de la corrupción hasta la Prensa es parte, especialmente las revistas como TV y Novelas, People en Español,  Cristina y otras tantas revistas dirigídas a los jóvenes, que reciben dinero por publicidad y esconden las investigaciones en donde se pone de relieve que el cigarrillo contiene sustancias fuertemente adictivas que destruyen poco a poco a las personas fumadoras.  Esconden importantes hallazgos como el que comprueba -luego de varias investigaciones-, que la nicotina es una sustancia adictiva mucho más fuerte que la heroína.  Todos ellos comparten la misma culpa porque como reza el dicho: “El que calla otorga”

Es tanta la corrupción en este mercado de la muerte que en muchos países del mundo y sobretodo en América Latina son las mismas compañías productoras de tabaco y alcohol las que paradójicamente financian en gran parte los concursos de belleza y los eventos deportivos.  En este tipo de campañas publicitarias y de promoción la carnada son nuestros niños y jóvenes que por ignorancia confunden la valentía y el éxito con una marca de cigarrillos.  Los jóvenes NO informados caen en la trampa publicitaria y entonces de la noche a la mañana quieren convertirse como por arte de magia en el hombre Marlboro y las jovencitas sueñan con ser como las chicas modelos de los cigarrillos Kool.  Nada más falso que lo que pretende vender la publicidad del tabaco: gente bella con sonrisas blancas y perfumadas, cuando todos sabemos cómo apesta el olor a nicotina y conocemos las huellas amarillentas y las manchas cariosas en los dientes de las personas fumadoras.

Volviendo al dolor que me causó la muerte de mi amigo Naúl, hoy recuerdo que durante su estadía en el hospital y pensando que iba a recuperarse sin problemas, tuve la idea de llevarle un folleto con fotos de las diferencias entre un pulmón de un fumador y un pulmón de un NO fumador.  Mi idea por supuesto era convencerlo con imágenes crudas pero reales del daño que causa el cigarrillo para que en ese proceso de recuperación por fin dejara de fumar.  Recuerdo que al ver las fotos él me contestó con un acento de desesperanza:  “A mí ya ésto no me sirve de nada.  Mejor usalo para educar a nuestros hijos.”

Naúl tenía razón.  A pesar de que pensabamos que iba a recuperarse, el daño del cigarrillo ya  estaba hecho en su cuerpo.  Era ya muy tarde para intentar convencerlo de los daños que fumar causa a la salud.  El lo estaba viviendo en carne viva.  La adicción al cigarrillo le destruyó su amor por el arte y la vida.  Tres meses después de estar luchando contra una afección pulmonar severa y con el dolor de verlo sufrir conectado a una máquina-ventilador que lo mantenía vivo, mi amigo no pudo ganar la batalla contra la muerte y tuvo que ser desconectado para que dejara de sufrir.

Yo seguí su consejo, comprometí a su hijo Nicolás –joven inteligente, solidario y combativo-, para que se uniera a esta lucha frontal contra el consumo del tabaco.  A mis hijos que aún son pequeños los estoy adiestrando para prepararlos contra las trampas que les ponen en la publicidad de las compañías tabacaleras que sólo buscan hundirlos en la adicción a fumar para mantenerlos como esclavos del cigarrillo por el resto de sus vidas.

El día de la muerte de mi amigo Naúl Ojeda representó para el gobierno una cifra más en sus estadísticas, para las compañías tabacaleras una cifra menos en sus millonarias ganancias y para nosotros sus amigos, fue la pérdida irremplazable de un gran amigo.

Ese día las compañías de tabaco perdieron a otro de sus fieles clientes que durante muchos años compró con regularidad el producto que terminaría matándolo: cigarrillos.  Como ésto lo saben muy bien los dueños de esta industria y por supuesto no quieren perder sus clientes, hacen todos los esfuerzos posibles para crear nuevos clientes, por eso cada vez son más agresivos para aumentar sus campañas de publicidad y mercadeo.  Las compañías de tabaco saben que para aumentar sus ventas deben capturar niños y jóvenes que serán sus clientes futuros.

Mientras ésto sucede las cifras de jóvenes que comienzan a fumar van en rápido aumento; y entre tanto los políticos, líderes y supuestas organizaciones nacionales y locales que dicen representarnos, continúan tranquilamente recibiendo cuantiosas cifras de dinero por parte de las compañías tabacaleras.  Algunas de estas organizaciones inventan cada año importantes conferencias para seguir comprobando lo ya comprobado: que el consumo de tabaco, la diabetes, y el HIV Sida, son enfermedades que continúan matando a nuestra población sin que se resuelvan nunca los problemas.

Por esta situación de extrema mudez y conveniencia para algunos, es que en nuestro programa “LINEA DIRECTA” producido en los estudios de NBC-4 hemos comenzado una campaña educativa auspiciada por la “Fundación American Legacy” y apoyada por El Consejo Nacional contra el Tabaco y el Alcohol, LCAT; con la idea de ayudarle a entender a nuestra comunidad los peligros del cigarrillo y comenzar a destapar algunas ollas podridas respecto al papel de las compañías tabacaleras.  Algunos de los temas que trataremos en la primera fase de la campaña serán: “Fumar como afecta nuestra salud”, “Fumadores pasivos”, “Jóvenes y el tabaco”, y “Mercadeo del cigarrillo hacia la comunidad latina”, entre otros.

No me canso de repetir que el compromiso de sacar a la luz pública verdades –aunque por decirlas nos pongan en serios problemas- es el sentimiento que nos infunde coraje  y nos da la dignidad suficiente para poder irnos a dormir cada noche con la conciencia tranquila.